Revista LIBRA
Un camino hacia la conciencia de sí

Entre el psicoanálisis y la mediación no sólo hay una relación de bordes, sino de sentido, afirma en este articulo el licenciado Yako Román Adissi. Para él, ambas disciplinas aparecen entrelazadas por el sentido que las anima: resolver conflictos dentro del marco de la natural e innata creatividad humana. La acción catalizadora de la mediación tiene puntos de contacto con el psicoanálisis que deben ser investigados y que seguramente producirán el enriquecimiento de ambas.

La sociedad organizada después de la segunda conflagración mundial fue concientizando la dimensión de la creatividad humana estructurado en torno de la destrucción. Los hombres construían para destruir ¡Vaya paradoja! Generaban instrumentos, productos de la reflexión, como resultado de la comunicatividad; grupos de científicos dialogaban con el objetivo de descubrir y manipular las cualidades íntimas de la materia. Las consecuencias "explosivas" iluminaron y golpearon dolorosamente nuestra memoria, por ello la guerra fría, reemplazó a la caliente. En aquélla también el diálogo jugaba el rol fundamental. Pero todavía la destrucción era la premisa de los hombres.

El psicoanálisis descubrió, partiendo del diálogo, que el encuentro que él implica está siempre amenazado por lo que se llamó "el narcisismo de las pequeñas diferencias", base de las conductas xenofóbicas. Por miedo a lo desconocido, el hombre rechaza lo nuevo que lo enriquecerá y así se encierra en la dinámica del "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Pero el diálogo, cuyo principal actor es el logos -es decir la razón- necesitó variar aquella premisa basándose, quizá, en el impulso biológico que desarrolla al organismo haciéndolo cada vez más apto para vivir en el mundo. Así se hizo necesario conversar para construir.

El psicoanálisis y la mediación

En la terapia psicoanalítico el analizado habla permitiendo que el analista lo escuche, y a su vez éste es escuchado por su paciente quien se restablece cuando ha comprendido que el mundo es una compleja red de interacciones comunicativas.

Las ciencias humanas han generado no sólo técnicas terapéuticas, como el psicoanálisis, que buscan la integración del hombre y por ende de las comunidades, sino también técnicas de reencuentro que permiten trabajar el conflicto interpersonal o grupa¡ intentando restablecer la comunicación perdida, como es la mediación.

Mi identidad de psicoanalista me ha permitido comprender que entre el psicoanálisis y la mediación no sólo hay una relación de bordes, sino de sentido.

La mediación no es una actividad terapéutica, ello debe ser premisa del mediador... quien investigando las necesidades e intereses más allá de las posiciones sostenidas por las partes, quien descubre el punto que desencadenó el conflicto en el que siempre subyacen factores de poder... que hablan de la debilidad, inseguridad, falta de autoestima y, por cierto, de las proyecciones que cada una realiza sobre la otra.

Descubrir las necesidades e intereses de ambas, el punto de inflexión en donde se unen, las opciones creativas que cada actor puede proporcionar con miras a un acuerdo final, siendo la acción del mediador sólo catalizadora, propende a despertar en ellos su individualidad enajenada, su responsabilidad ante sí mismo y ante la comunidad, y el alejamiento de la infantil necesidad de paternalismo que siempre indica un desconocimiento de sí y un alejamiento de la actitud de reciprocidad que es madre de la ética.

Las ciencias humanas deben buscar las relaciones de interdependencia que cada una de ellas tiene con la otra y es así que me animo a afirmar que psicoanálisis y mediación están entrelazadas por el sentido que las anima: resolver conflictos dentro del marco de la natural e innata creatividad humana.

Las dos son procederes mayéuticos porque ayudan al nacimiento de lo no expresado cuya cara patológica es el conflicto. Este es expresión sintomática de una potencialidad que no ha podido nacer. Los conflictos desde lo intrapsíquico se proyectan al cuerpo, adquiriendo una nueva dimensión cuando se manifiestan en el mundo externo generando desacuerdos inter- personales y sociales.

A mi juicio ellas participan de la definición de ciencia que dio Albert Einstein: "Ciencia es el intento de coordinaran un sistema de ideas dotado de unidad lógica, la variedad caótica de nuestras experiencias sensoriales".

Lic. Yako Román Adissi
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina
Profesor del Instituto de Psicoanálisis de APA
Conductor de programas radiales y televisivos
Entrenado en mediación por la Fundación Libra