Revista LIBRA
El Mediador, su intervención como Tercero Neutral dentro de una negociación colaborativa

Una de la definiciones más utilizadas para decir qué se entiende por un procedimiento de mediación es afirmar que se trata de una negociación de tipo "colaborativo" facilitada por un tercero neutral.

Esta definición, muy amplia por cierto, en principio deja entrever algunos de los contenidos de los grandes temas que conforman el concepto de este método alternativo de resolución de disputas: la negociación (y dentro de ella un estilo en particular), la comunicación, la intervención de terceros en los conflictos, las habilidades y t en¡cas a utilizar por el mediador, las etapas y el procedimiento mismo de la mediación...

Quienes hayan realizado prácticas como mediadores,obsevadores o bien actuado en algún caso simulado, sabrán a lo que me refiero cuando digo "entrever" y para los que aún no han tenido esa oportunidad, valga esta nota para adelantar lo siguiente: " Las situaciones de conflicto - y las hay de la más amplísima variedad- emergen cuando hay alteraciones en algún tipo de equilibrio reconocido como tal por los seres humanos y todas ellas comparten, como característica común, la incertidumbre; nadie puede predecir nada respectode la resolución que ponga fin a la cuestión".

Tales alteraciones y cambios procuran establecer un nuevo tipo de equilibtrio deseado o deseable, pero ocurre sencillamente que cada quien entiende e insiste en que sea el suyo propio el establecído y vemos que la probabilidad de escalar en el conflicto aumenta en forma considerable si se desatienden determinadas cuestiones que, en la gran mayoría de los casos y por múltiples razones, las partes afectadas e involucradas no pueden por ellas mismas manejar.

Sin embargo, y a riesgo de que suene paradójico, son las propias partes las que tienen el poder de y para resolver el conflicto,esta facultad es reconocida por uno de los elementos que integran la mediación y es la "autocomposición".

No obstante lo anterior, y sin que ello signifique desmedro para ellas, las partes ponen en juego muchos mecanísmos, móviles, argumentaciones y estrategias que sumados a que la negociación, como actividad en sí misma carece de reglas, previamente establecidas, dificulta o pone en peligro el objetivo deseado: poner fin a la disputa, resolviendo el conflicto mediante un acuerdo ecuánime y sensato. Es aquí entonces donde cobra importancia la figura del mediador (1) ya que para este tercero neutral importa tanto el "cómo" además del "por que" se negocia, sobre todo en un contexto de resolución de conflictos.

El mejor acuerdo es el que beneficia a todos

Este sería el final feliz para cualquier mediador pero también es una guía rectora, en tanto y en cuanto el mediador debe tener presente que las partes estan ahí para acordar sobre sus asuntos y que tienen que plasmarse en un acuerdo final aquellos temas que sean mutuamente aceptados. Los negociadores pueden tener los mas variados estilos que se dan dentro de una gama que va desde los duros -necesariamente competitivos- hasta los blandos, dóciles y condescendientes. Nuevamente el mediador entra en tarea: llevar a que las partes enfoquen los puntos conflictivos, los problemas y que sean duros con éstos pero que a su vez cuiden las relaciones personales entre ellos y sean gentiles, estos dos son los "pilares" de una negociación de tipo colaborativo: ser duro con el problema y suave con las personas.

Esto último también está receptado por otra de las características de la mediación y que es la "cooperación".

El mediador con sus técnicas y habilidades crea el clima propicio para que las partes colaboren entre sí trabajando una junto a otra y frente al problema.

Es por ello que también este método se denomina de "resolución conjunta de problemas" (en inglés, Problem Solving).

¿Cómo se advierte una conducta negociadora de tipo competitivo?

Si bien las partes tienen en mente el desco o la necesidad de llegar a un acuerdo, esto no significa que deba ser mutuamente conveniente y cada una intenta lograr el mejor resultado para sí misma, lo que se pone en evidencia desde el inicio de la negociación, ya que se parte del supuesto de que ganar o perder beneficia o perjudica unilateralmente la posición asumida.

Un mediador debidamente entrenado advierte que a las partes, en su gran mayoría por no decir, todas, se les hace difícil realizar en forma objetiva un análisis de la situación sin involucrar grandes dosis de emotividad.

Es también fácil advertir que las partes se presionan, que quieren imponerse frente a la otra, que dan pocas muestras de confianza, que únicamente se preocupan por ellas, que tienen un manejo y tratamiento de la información de baja calidad, que son inflexibles o irracionales, que muestran indiferencia o desinterés, que no les preocupa las relaciones a mediano o largo plazo, o bien son proclives a venerar situaciones confusas o caóticas, etc. Estas son algunas de las conductas observables y que el mediador debe revertir o atenuar durante la coliducción del procedimiento.

Muchas veces calificaríamos de "exitosa" una mediación, aún sin que las partes arrlben a un acuerdo, sino por el hecho de que se comunican amigable o razonablemente mejorando así su relación. Dicho en otras palabras, es tarea del mediador ayudar a que los involucrados en una disputa se transformen en negociadores reflexivos y razonables y que puedan intercambiar la información necesaria para llegar, de ser posible, a un acuerdo mutuamente aceptable.

Me interesa, me interesa...

Desde el inicio del procedimiento, el mediador tiene que cumplir con una serie de tareas que asegurarán el desarrollo posterior de una negociación colaborativa. Abre con su discurso inicial, estableciendo las reglas del juego, aparecen el "cómo" y el "para que" que aludimos anteriormente. A través de generar un clima propicio para el diálogo, comienza a circular la información, facilitando la comunicación se va más allá de las posiciones iniciales (2) con las que llegan las partes a la mesa. Se buscan los intereses (3), se los clasifica: comunes, distintos, opuestos, se los conjuga, se los realza y potencian y se los negocia.

Para que esto último ocurra razonablemente, se insiste en la utilización de criterios objetivos estándares (4) se confrontan además otras alternativas (5) que están fuera del marco de la negociación asistida cuya virtud, junto con los estándares es de servir de filtros a una lista de opciones (6) realizada previamente para la satisfacción de los intereses ya detectados y que luego de ser filtradas se convierte en propuestas de acuerdo (7).

Entonces tenemos que un mediador al utilizar el estilo de negociación colaborativo -también denominada por varios autores como: ganar--anar, basada en principios, o por méritos, solución conjunta de problemas, satisfacción mutua, o método de Harvard, entre otras- lleva a que las partes abandonen la negociación sobre las posiciones, vayan más allá de éstas y lo hagan sobre sus intereses, las ayuda a que generen opciones de mutuo beneficio, promueve la utilización y confrontación de los filtros para que tamizados queden propuestas de solución que serán efectivas si apuntan a satisfacer los intereses que fueron puestos de manifiesto.

La tarea de conducir un procedimiento para que sean las partes quienes resuelvan su propio conflicto suena simple y hasta lindo, pero no es fácil y es preciso capacitarse en forma continua dado que el conflicto es cambiante, variado y diario. Aceptarlo de esta manera no ensombrece la otra cara de la moneda y es que cuandolas personas aprenden a encarar mejor sus problemas y a responsabilizarse personalmente por su solución es estar cada vez más cerca de algunas de las metas pretendidas con la mediación y es la de dar una mayor participación y mejorar nuestra calidad a la hora de tomar decisiones.

(1) "La Mediación, una forma de nivelar elpoder de las partes" por Gladyl S. Alvarez,
Revista LIBRA Nº 4, pág, 35 a 44, 1994.
(2) y (3) Sección "Glosario",
Rev. LIBRA Nº 3, pág.58,1993.
(4, 5, 6 y 7) Sección "Glosario",
Rev. LIBRA Nº 4, págs. 61/62, 1994.

Damián D'Alessio
Mediador, Abogado y Profesor Adjunto de Filosofía y Teoría General del Derecho en la UBA
Integrante del Centro de Mediación del Ministeriode Justicia de la Nación
Miembro de la Sociedad de Profesionales en Resolución de Disputas (SPIDR)