Revista LIBRA
La Mediación , una forma de nivelar el poder de las partes (continuación)

Primera parte

Décimo, conduzca la mediación dentro de un contexto que ofrezca información y apoyo para ambas partes. Es mejor ofrecer toda la mediación dentro de una situación que asegure que las partes tendrán acceso a la información así como a los servicios de apoyo que necesitan para poder elegir inteligentemente y bosquejar un acuerdo duradero. Una parte del rol del mediador es la de dirigir a las partes hacia recursos que podrían ayudarlos. Frecuentemente se entrena personal para tomar datos para que identifiquen estas necesidades y preparen las remisiones a los programas antes de que llegue a la mediación.

Muchos proyectos incluyen un componente fuerte de servicio social o mantienen lazos con programas que ofrecen tales servicios como defensa, consejos de corto plazo, tratamiento para el alcoholismo, servicios de salud mental y de atención médica y programas de educación y de recreación. Stulberg y Bridenback (1981) aconsejan que los que reciben capacitación en mediación recuerdan que una de sus funciones, como mediadores es la de expandir los recursos. En muchos casos, las partes no conocen los servicios que podrían beneficiarlos.

Undécimo, no se apresure en llegar al acuerdo. La alta proporción de éxito de la mediación puede causar una presión indebida en los mediadores que no pueden juzgar su propio trabajo por su récord de acuerdos. Esto no significa que hay que argumentar en contra de la perseverancia del mediador. Muchos acuerdos buenos han surgido a causa de ello. No obstante, durante cada proceso de mediación, en algún momento de la misma, el mediador debería retirarse para auto evaluarse, para asegurarse que él/ella no está contribuyendo inadvertidamente a presionar a una parte que se resiste a hacer un acuerdo, o puede estar haciendo recortes para terminar la mediación rápidamente. Estas presiones pueden hacer que el mediador ignore los desequilibraos de poder. Muchos desequilibraos de poder pueden ser abordados pasando un poco de tiempo con las partes, ya sea reuniéndolas juntas o por separado.

¿Qué hay que hacer si no se puede abordar el desequilibrio de poder?
Algunas consideraciones para decidir

¿Cuándo es apropiado terminar una sesión de mediación a causa de una disparidad de poderes imposible de resolver? Esta es una pregunta difícil. Los centros de resolución de disputas deberían tratar esta cuestión durante la capacitación y la supervisión de los mediadores. Las sesiones pueden suspenderse y continuarse después de que cualquiera de las dos partes haya hecho algún deber adicional, obtenido consejo legal, o haya traído un recurso o un amigo para que lo oye moralmente. Pero, cuál es el criterio que usa un mediador para decir que él/ella, con la conciencia tranquila, no puede mediar más el caso?

Corresponde cerrar un caso bajo las siguientes seis condiciones:

1. Cuando una parte no entiende el proceso de mediación en su totalidad;

2. Cuando una parte no está dispuesta a cumplir las pautas básicas de la mediación;

3. Cuando una de las partes carece de la habilidad de expresar y de identificar sus intereses, así como también de calcular las consecuencias de las condiciones del acuerdo;

4. Cuando una parte está informada tan deficientemente que cualquier acuerdo que surgiese no estaría basado en el consentimiento;

5. Cuando una parte acepta un acuerdo por temor hacia la otra parte y no por su propia y libre voluntad;

6. Cuando una o ambas partes se ponen de acuerdo y deciden que quieren terminar la sesión.

Los mediadores deberían ser muy cautelosos cuando terminan una mediación porque piensan que el acuerdo alcanzado es injusto y no favorece a los intereses de una de las partes. Si esta parte es razonablemente inteligente, comprende el proceso de mediación y declara durante una reunión privada que él o ella comprende las consecuencias del acuerdo, le corresponde al mediador no imponer sus niveles de exigencia y permitir que el acuerdo se mantenga.

El Código de Conducta Profesional del Consejo de Organizaciones de Mediación de Colorado, declara que "una satisfacción del mediador con el acuerdo es secundaria a la de las partes", el código continúa, sin embargo, diciendo que "en el caso en que se alcance un acuerdo que el mediador sienta que es: 1) ilegal; 2) enormemente desigual para una o más partes; 3) el resultado de una información falsa; 4) el resultado de una negociación alcanzada con mala fe; 5) que es imposible de hacer cumplir; 6) o que parece que no será duradero; el mediador Puede buscar una de las alternativas siguientes:

1 - Informar a las partes de las dificultades que el mediador ve en el acuerdo; 2 - informar a las partes de las dificultades y hacer las sugerencias que remediarían el problema; 3 - retirarse de la mediación sin explicar a ninguna de las partes las razones particulares del hecho; 4 - retirarse de la mediación pero expresando por escrito, a ambas partes las razones de su decisión; 5 - retirarse como mediador y anunciar públicamente la razón general de tal decisión (negociación de mala fe, acuerdo no razonable, ¡realidad, etc.)", pág, 4, 1982.

Folberg y Taylor (1984, pág. 4), aconsejan: "el mediador puede decidir que la desigualdad es una condición permanente o que es una condición que no puede tratarse con efectividad por medio de la mediación tal como el abuso físico o la intimidación, una disparidad total en la satisfacción financiera, una inteligencia significativamente menor de un participante, una desventaja física o de lenguaje, o de una conducta, un problema mental.

En tales casos, él tiene la responsabilidad ética de notificar a ambos participantes de la evaluación, suspender el proceso de mediación y remitirlo a abogados, psicólogos u otros asistentes fuera de la mediación". Los mediadores no tienen asignada la responsabilidad de balancear las relaciones. Ellos deben sin embargo, asegurarse que los participantes no sean llevados a opciones que sean desmedidas o poco razonables.

Antes de decidir si se cierra el proceso antes del acuerdo, el mediador debería tratar de determinar la alternativa viable de la parte más débil para un acuerdo mediado.

A pesar de las preocupaciones del mediador por el acuerdo propuesto, existe la posibilidad de que no haya una opción mejor. Tampoco puede el mediador estar siempre seguro de que la parte más débil ha compartido toda la información que lo llevó a él o a ella a la decisión del acuerdo. La parte más débil puede estar realmente consiente de los límites de sus opciones.

Dar por concluida una sesión a raíz de un desequilibrio de poder intolerable

Si el mediador ha agotado las técnicas disponibles para equilibrar e poder, y si el desequilibrio persiste y está socavando los objetivos básicos de la mediación, el mediador debería considerar el cierre de la sesión. El mediador puede hacer tres cosas:

-Primero, suspenda el proceso de mediación, e identifique la fuente de preocupación (por ejemplo una criatura es demasiado joven para comprender lo que está en juego; una mujer está totalmente aterrorizada por su marido; o un individuo recién llegado a los Estados Unidos que no conoce los derechos básicos). - Segundo, si existe alguna esperanza de que la sesión pueda continuar, el mediador puede reunirse privadamente con la parte considerada más débil y compartir la preocupación. Descubra la reacción y busque sugerencias para abordar la cuestión. Si aparece una sugerencia valiosa, inténtela. De lo contrario informe a la parte acerca de la intención de clausurar la sesión y dé las razones para hacerlo. Tercero, el mediador se puede reunir con las dos partes y decirles que él o ella ha decidido terminar la sesión porque las condiciones necesarias para mediación exitosa no están presentes. Identifique la preocupación. Informe a las partes acerca de las aparentes consecuencias que surgen de clausurar la sesión, acerca de los recursos relevantes y acerca de las opciones de resolución de disputas restantes. En una verdadera sesión de mediación, el mediador tendrá que decidir por qué, dónde y cómo exactamente debe cerrar la sesión. Esta decisión debería ser tomada de tal manera que no aumente el desequilibrio de poder y que continúe demostrando que ambas partes seguirán siendo tratadas con un total respeto e igualdad.

Conclusión:

La cuestión del desequilibrio de poder no se soluciona archivándola. Debe ser tratada en cada mediación. Afortunadamente, la mediación, quizás más que cualquier otro medio de resolución de disputas, está bien equipada como para manejar los desequilibraos de poder. La mediación es una opción que confiere poder y que debería estar a la disposición de la mayor cantidad de gente posible. En general el mediador debería confiar en que las partes decidan cuánto poder tienen, cuánto poder quieren, y cuánto poder están dispuestos a utilizar en esa situación en particular.

REFERENCIAS

Auerbach, J. S. JUSTICE WITHOUT LAW? RESOLVING DISPUTES WITHOUT LAWYERS.
New York: University Press, 1983.

Colorado Council of Mediation Organizations. CODE OF PROFESIONAL CONDUCT.
Colorado Council of Mediation Organizations, 1982.

Felicano, J. C., a presentation to the conference on PROBLEM SOLVIN TROUGH MEDIATION,
John Jay College of Criminal Justice, New York, December 1983.

Albie M. Davis y Richard A. Salem
Richard Salem fue honrado en "The Mary Parker Follet Award", premio instituido por la Sociedad de Profesionales en Resolución de Disputas (SPIDR) en 1992 para alentar la creatividad e innovación en el campo de la Resolución Alternativa de Disputas (RAD). La ceremonia de aceptación se realizó durante eldesarrollo de la 22a. Conferencia Anual de SPIDR realizada en Dallas, Texas en octubre de 1994.