Revista LIBRA
La mediación en el conflicto de Medio Oriente
por la Esc. Flora M. de Katz

Una metodología de trabajo, una acertada selección de los terceros neutrales, paciencia con las personas y perseverancia en la tarea, pueden hacer mucho ... Todos necesitamos paz.

Las negociaciones en los conflictos intemacionales son prolongadas y dificultosas, a pesar de lo cual es el medio más eficaz para resolverlos.(1)

Después de años de conflictos, el 13 de septiembre de 1993 se reunieron en Washington israelíes y palestinos para firmar un acuerdo de paz, acuerdo que fue firmado por el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin y el representante de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) Yasir Arafat, acto al que asistió el Presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Como consecuencia de ese acuerdo Arafat y Rabin compartieron en octubre de 1994 el Premio Nobel de la Paz.

A partir de ese momento, se tomó conciencia de la importancia de las negociaciones no oficiales en materia de conflictos internacionales, lo que demostró además que dos comunidades que habían sido enemigas irreconciliables, pudieron firmar un convenio de paz. Este convenio de paz se generó en Oslo, Noruega y su costo total fue entre 300.000 y 400.000.- dólares desde su inicio hasta su terminación.(2)

Los orígenes de estas negociaciones m remontan a la década del 70, momento en que como consecuencia de haberse llegado a un nudo imposible de desatar se inicia una negociación privada entre israelies y palestinos que se concretó el 1977 con el histórico viaje de Anwar Sadat a Jerusalem.- Los acuerdos de Camp David entre Begin y Sadat en 1977, establecieron las bases que dieron origen a los dos acuerdos firmados por Arafat, Rabin en Washington en 1994 y 1995.

A partir de los años setenta y durante más de dos décadas se trabajó intensamente, para reunir activistas políticos israelíes y palestinos, con influencia en sus respectivas comunidades, para que se comunicaran entre sí en forma privada y directa.

El método que se aplicó en las prolongadas negociaciones previas a los acuerdos, fue el de resolución interactiva y a través de talleres (work shops), en los que las partes eran asistidas por un tercero neutral, que actuaba como mediador.

En 1987 y como consecuencia de la intifada en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, la gravedad de la situación produjo la apertura de canales de comunicación entre ambas partes, con el fin de explorar en forma conjunta la posibilidad de convenios económicos, lo que contribuyó a un acercamiento positivo.

El programa aplicado permitió poner en contacto a dos comunidades políticamente importantes y hasta ese momento enemigas acérrimas, aproximación que impresionó profundamente a ambas. Los que manejaron esta negociación tenían muy en claro la importancia política de la comunicación, lo que ayudó a que surgieran nuevas ideas en el proceso.

Los mediadores que coordinaron los work shop debían conocer las características de ambas comunidades y sus líneas políticas y además haber vivido en ambas comunidades, lo que les había permitido ponerse en contacto con el medio y con la gente, posibilitando la construcción y mantenimiento de una red de comunicación entre ambas.

Para realizar esta tares fue importante identificar y convocar a personas que pudieran comprometerse con el proceso de comunicación, y que además conocieran a fondo el proceso político de sus respectivas comunidades. Se eligieron personas vinculadas y comprometidas con la política en sus comunidades, que fueran influyentes, tuvieran credibilidad en sus respectivos grupos y que quisieran llegar a un acuerdo.

Los work shop intentaban que las partes compartieran sus respectivaspercepciones, perspectivas y que pudieran pensar juntos; se pretendía solamente estimular la comunicación, sin querer alcnzar un fin específico e inmediato; lo que contribuyó a crear una atmósfera política apta para negociar. Las partes siempre trabajaron asistidos por un tercero neutral que no tenía ningún cargo oficial.

Kelman considera que un factor que permitió avanzar en el conflicto palestino israelí fue el entrenamiento de los negociadores, quienes fueron preparados para llevar adelante negociaciones positivas que posibilitaran el intercambio de información , y la formulación de nuevas ideas que permitieran negociar y contribuir a crear una atmósfera que hiciera posible que las partes se abrieran a una nueva e inédita relación.

Es interesante señalar que intervinieron a través de estos años en estos talleres, miembros políticamente comprometidos de ambas comunidades, llegaron a ocupar cargos de liderazgo político en sus respectivas comunidades; y muchos de ellos como negociadores o consejeros han tenido intervención directa en las discusiones que condujeron a los acuerdos de setiembre de 1993; muchos de ellos ocupan actualmente cargos en el gabinete israelí o en las distintas agencias oficiales palestinas.

Kelman considera que uno de los factores que contribuyeron al desarrollo de los cuadros para la negociación fue el criterio de selección de los participantes, quienes después de esa experiencia resultaron candidatos naturales para negociar.

No hay que olvidar que el acuerdo israelí-palestino requería establecer una nueva relación entre los que hasta ese momento habían sido enemigos.

Lo que también se considera importante es que los talleres estimularon el conocimiento de la otra parte y sus necesidades, aumentando la experiencia y habilidad para comunicarse. En síntesis los workshops aportaron conocimientos, comprensión y nuevas ideas.

A partir de este proyecto los israelíes y palestinos empezaron a conocer las perspectivas de de cada uno de ellos, sus necesidades, prioridades y percepciones. El proceso de pensar juntos, estimuló la búsqueda de nuevas formas y salidas, lo que llevó a alcanzar soluciones que satisfacían a ambas partes y a compartir visiones de un futuro deseable, posibilitando además el nacimiento de un discurso mas atento a las necesidades e intereses de ambos.

Kelman recuerda que las partes llevaron a la mesa de negociación lo que habían aprendido en los work shop y en todas las actividades vinculadas con ello. Estas ideas y modalidades fueron adsorbidas poco a poco en el debate y en el pensamiento político de ambas comunidades, lo que ayudó a desarrollar un marco conceptual propicio para el acuerdo. Así los israelíes reconocieron que los palestinos era el tema central en el conflicto árabe-israelí, y que éste no se iba a resolver automáticamente, ya que la solución del problema palestino era una precondición para cambiar la relación entre Israel y los estados árabes vecinos.

Además debía haber un reconocimiento recíproco de ambas comunidades, de su existencia nacional y de sus derechos, requisito esencial para posibilitar un acuerdo.

Desde la Intifada, el interés de los israelíes para negociar con la OLP y posibilitar el establecimiento de un estado palestino había aumentado notablemente.

Es probable que el acuerdo de paz árabe israelí surja a través de un proceso directo y bilateral entre ambos, considerando que el acuerdo final requerirá múltiples procesos previos.

Israelíes y palestinos continúan sus tareas de acercamiento en las que son tratados todos los conflictos en lo que lo político está implícito: el futuro de Jerusalén, los refugiados, los territorios ocupados, etc.

Como consecuencia del acuerdo firmado en Washington entre Arafat y Rabin, las tropas israelíes se están retiran do de algunas ciudades de Cisjordania, las cuales son controladas por fuerzas de Israel, de Palestina y fuerzas de seguridad de ambos, según los casos.(3)

Son acontecimientos históricos, que solo se hicieron posibles gracias al trabajo personal de israelíes y palestinos quienes trabajaron, como ya lo he dicho, con las técnicas de negociación. Un palestino que intervino en las negociaciones, luego de meses de duras y difíciles conversaciones, de noches enteras en cuartos de hotel, comprendió que el israelí no podía dejar de defender los intereses de su pueblo que esa actitud era totalmente respetable; a su vez el negociador israelí, veterano de guerra, oficial de inteligencia y negociador de paz, confesó que al cabo de todas estas tratativas sintió que algo había cambiado, algo había pasado, algo que no puede tocar, algo conectado con el espírituu o que pertenecía al espíritu.

Estos acuerdos tienen sus costos, Gandhi fue asesinado en 1948 por un compañero hindú, que creyó que el líder había hecho demasiadas concesiones a indios musulmanes. El presidente de Egipto, Anwar Sadat que había conseguido la paz para su país fue asesinado por sus propios soldados.

El 4 de noviembre de 1995 el ministro Yitzhak Rabin fue asesinado por un israelí ortodoxo que no compartía el acuerdo que había firmado con Arafat.

Desde entonces, el proceso de paz ha debido enfrentar dificultades permanentes, consecuencia de actos de agresión ciertos sectores de ambas comunidades que han perturbado el proceso de pacificación; creo que las negociaciones han fracasado, sino que se encuentran momentáneamente suspendidas por diferencias políticas y enfrentamientos que surgieron con posterioridad.

Quienes venimos siguiendo de cerca las negociaciones, sabemos de la importancia que revisten estas pausas o esperas. Sin embargo los avances hacia la paz en Medio Oriente son irreversibles y las negociaciones continuarán, palestinos e israelíes deberán comprender aun más sus respectivas percepciones, valores y sentimientos, flexibilizar sus respectivas posiciones o exigencias y encontrar además sus puntos de coincidencia: ambas comunidades quieren la paz por sobre todo, valor irrenunciable para ambos pueblos.

REFERENCIAS:

  1. Herbert C. Kelman, "Contributions of an Unofficial Conflict Resolution Effort to the Israel-Palestinian Breakthrough", "Negotiation Journal" enero de 1995.
  2. Daniel Lieberfeld, "Small is credible: Norway s Niche in International Dispute Settiement", "Negotiation Journal", julio 1995.
  3. "Newsweek" , 9 de octubre de 1995, "The Peacemakers".

Flora M. de Katz
Escribana. Abogada.
Mediadora del Centro de Mediación del Colegio de Escribanos de la Capital Federal.