Revista LIBRA
Métodos RAD La dificultad de monitoreo del programa: un reparo a la ley de mediación

El método alternativo de la mediación precisa de un seguimiento para poder evaluar y corregir su funcionamiento, con la finalidad de brindar un mejor servicio a los usuarios del sistema.

1- Cuestiones a considerar al instaurar un programa RAD.

La instauración de un programa de resolución de conflictos constituye un cometido exigente, especialmente si el mismo ha de funcionar relacionado con los tribunales de un país. Todo programa debe estar precedido de una clara formulación de los objetivos a llenar, a fin de elaborar un plan tendiente a alcanzar dichos objetivos.

Las primeras preguntas a formular deben estar relacionadas con las necesidades que el programa intentará satisface Los interrogantes básicos atañen a hacer un diagnóstico del sistema existente:

- ¿funciona bien?
- ¿qué problemas tiene?
- ¿ayudará el programa RAD a resolver esos problemas?

La expresión de los objetivos cuando se proyecta el programa, permite traza también un apropiado sistema de evaluación para medir el avance hacia el cumplimiento de los fines. Si las meta. son vagas será difícil medir el éxito de programa y llevar a cabo necesarias revisiones durante la marcha. Los objetivos deben ser específicos y deben estar disecados para atender a las necesidades anticipadas.

Los tribunales implementan programas de RAD por una variedad de razones:

La diversidad de objetivos obliga a que sea crítica la explicitación de lo que busca un programa determinado, pues en se a éstos se medirá el comportamiento del mismo, debiéndose establecer prioridades.

Una vez elegidos los objetivos, debe procederse a la planificación del programa. Planificar implica más que simplemente decidir cómo se quiere sean las cosas. Implica un proceso gradual en el cual se consideran por adelantado la mayor cantidad posible de elementos del programa y se toman las medidas necesarias para que la implementación del mismo se desarrolle adecuadamente.

2- Supervisión interna y control de calidad.

Elemento destacado para lograr credibilidad y confianza en un programa es la implementación de un claro y transparente sistema de supervisión acerca de cómo funciona, para realizar las modificaciones necesarias y tomar las medidas que aseguren su calidad y adecuado nivel. Un componente de gran importancia a considerar es la incorporación de un sistema que permita solucionar en forma inmediata todo problema que surja en relación a un comportamiento incorrecto o no ético de una mediación. Cuando dicho componente del programa funciona, los usuarios tienen la posibilidad de expresar su insatisfacción y las autoridades pueden corregir los desvíos. Sin esta válvula de escape -que puede ser tan simple como un formulario a llenar- las personas inmersas en el conflicto pueden percibir que su único recurso es el sistema judicial. Si bien se cuenta con que si los mediado res son cuidadosamente seleccionados y entrenados, no habrá necesidad de preocuparse por su responsabilidad. Sin embargo, debe preverse qué ocurrirá si surgen quejas, si las personas actúan de manera cuestionable y si las cosas no funcionan correctamente.

Por ello, al solo efecto del monitoreo, control estadístico y evaluación desprograma de mediación y de la calidad de los mediadores y sin que ello importe violar el deber de confidencialidad, todo mediador inscripto debería estar sometido al control de una autoridad de aplicación y obligado a suministrar la información necesaria a estos fines. Asimismo, las partes y sus letrados deberían cumplimentar -cuando se requiera- los formularios de evaluación que reglamentariamente se establezcan, todo ello independientemente del fluido régimen de denuncias que no se agote en un papeleo inútil, dispendioso e inoperante.
Una vez que los tribunales ponen en práctica un sistema RAD deben poder saber si el mismo funciona, lo que no resulta tan fácil sin una adecuada metodología. Destacamos que si este paso no se lleva a cabo adecuadamente, acaecería lo que les ocurre a ciertos tribunales que tienen programas o a quienes dictan las políticas, que se sienten frustrados por falta de información empírica respecto de lo que están haciendo. La evaluación de los programas nuevos puede clasificarse según su tipo en: Cuando puede presumirse que el uso correcto del programa conduce a los efectos deseados, puede ser suficiente la evaluación de la implementación, sin necesidad de cumplimentar la evaluación de los efectos. Todo sistema de derivación obligatoria a mediación debe ser evaluado en forma periódica, a través de encuestas la las partes y de otros mecanismos, con el objetivo de de corregir deficiencias en el mecanismo de implementación seleccionado, y para determinar si el mandato tiene mayores probabilidades de servir a los intereses de las partes, al sistema judicial y al público, que la comparecencia voluntaria. Consideramos que en nuestro sistema de mediación faltan mecanismos adecuados de evaluación y monitoreo, los cuales tienen directa relación con un sistema obligatorio, pues ni el Ministerio de Justicia ni la Comisión de Selección y Contralor están llevando a cabo su cometido en estos aspectos.

3. Un modo de solución: la mediación institucional.

En lugar de sortearse mediadores individuales, creemos que sería más conveniente que se hubieran sorteado instituciones o asociaciones que ofrecieran servicios de mediación y que se encontraran inscriptas con los recaudos que el Ministerio de Justicia exigiera. De esta forma, la administración, monitoreo y evaluación de los servicios podría estar a cargo de la institución que nuclea a determinado grupo de mediadores. Los servicios podrían ser prestados en forma más centralizada, y no diseminados por toda la ciudad. Este sistema da resultados en Colombia y fue propuesto en proyectos legislativos de Bolivia y El Salvador.

NOTAS: