Revista LIBRA
El teatro como instrumento para el mediador
por Mónica LAZARO

El texto teatral de alto nivel siempre ha presentado conflictos éticos. Bastaría mencionar "ANTIGONA"; de Sófocles, donde se plantea el de las leyes superiores de religiosidad opuestas a la ley del tirano; o el "MERCADER DE VENECIA"; de W. Shakespeare, donde su personaje principal, "Shylock", queriendo utilizar la férula de la norma escrita para consumar una venganza personal, se ve arrastrado por su propia violencia, juzgado y condenado por el espíritu superior de esa misma ley. Más allá de que el público en general desconozca la trama de estas obras teatrales, así como la de otros autores universales (Goethe, lbsen, Tennesse Williams) lo cierto es que el teatro nos habla de un conflicto ético y, en definitiva, de la sabiduría o no para administrar justicia.

Basta observar la estructura de cualquier obra de teatro con valores universales para advertir de inmediato que la tragedia humana sobreviene en todos los casos por contravenir las leyes, sean éstas de la naturaleza, las de los hombres o las de los dioses. El ser humano no ha logrado evolucionar afectivamente para erradicar la violencia en su propia vida, en sus núcleos y vínculos familiares. El mal se ha propagado desde este núcleo familiar al cuerpo social.

Violencia que no está necesariamente expuesta, sino también la violencia sutil que se ejerce "amorosamente" para lograr la posesión de unos sobre los otros ("el otro como objeto de placer") fijándose así la dependencia, el parasitismo y la frustración que conduce hacia la violencia.

Sólo vamos a poder hablar de amor en la medida en que trabajemos con nuestros excesos afectivos bajando nuestra necesidad de admiración y protagonismo, y podamos desarrollar la autonomía compartida sin invadir ni dejarnos invadir. La capacidad de ver, dar, comprender y compartir con los demás, o sea el amor altruista.

Existe entonces una responsabilidad básica que es estar bien para dar bien. Trabajar cada uno con su propia violencia y excesos para poder lograr una vida basada en la austeridad, la honestidad, la franqueza, la responsabilidad, la idoneidad profesional y el amor altruista. En un marco así, la autoridad se cimenta en el conocimiento, y podemos discriminaría del autoritarismo, que es un mecanismo de la violencia.

La vigencia de la dramaturgia griega, shakespereana y otras, más allá de sus brillantes e indudables talentos para reflejar con belleza poética el conflicto humano, se sostiene en que el hombre no ha sabido cómo superarse efectivamente y recrea en la ficción -pareciera que "eternamente" los mismos conflictos humanos. Repetición de modelos erróneos de comportamientos, que derivan en la violencia como protagonista absoluta.

En el "FAUSTO" de Goethe, cuyo tema argumental es la lucha metafísica entre el bien y el mal por la posesión de la libre voluntad humana, vemos la síntesis y símbolo del hombre que somos.

El conflicto.

El núcleo dramático no es la conducta de un personaje, sino la relación conflictiva derivada de actitudes vistas como válidas desde dos sujetos contrapuestos que las mantienen y las expresan por medio del diálogo. El diálogo dramático transcurre como un esquema conflictivo entre los "hablantes" que tiende hacia un desenlace de discrepancia.

Incomunicados verbalmente, la in seguridad, la soledad es el destino que aguarda a los personajes.

Rol del Actor = Rol del Mediador.

El teatro es comunicación, expresión y observación de la realidad. Tiene como piso de trabajo el juego, y el instrumento del actor es su propio cuerpo en relación al espacio, los objetos y los otros.

El juego teatral nos permite comprender vivencialmente una situación dada. Es en la recreación de la realidad donde podemos vivenciar el antagonismo – conflicto - para comprenderlo y buscar respuestas y formas de abordarlo. Este ejercicio del rol lleva implícito un entrenamiento a la espontaneidad corporal, gestual y verbal. Es un ensayo de conductas y un modificador de estereotipos de comunicación.

Construir un personaje.

Es hacer de otro, sentir como el otro. Caminar, hablar, relacionarse desde otro lugar. Es el vínculo, la actitud y el gesto. Porque existe un lenguaje corporal que es previo al lenguaje verbal. La imagen precede a la palabra. Nos entrenamos en la observación de la realidad, origen del conflicto, trabajando a partir de la reflexión en la búsqueda de la "versión corregida", para la disolución del enfrentamiento.

El teatro como juego creativo es un camino de los tantos que el hombre ha inventado como manera de conocerse, comprender y entender lo que nos sucede, y no quedarnos sólo en la recreación del error sino en la búsqueda de respuestas.

Trabajar para edificar una vida digna, una vida sin violencia reconociendo que donde hay agresión hay error.

El mediador es un estimulador para tomar conciencia del error, es un modificador de conductas equívocas, busca armonizar, conciliar; estimular, en definitiva, la madurez afectiva frente a las dificultades.

MONICA LAZARO
Actriz. Directora. Profesora de Teatro. Pertenece al grupo interdisciplinario de Investigación del Método Experimental de un Lenguaje sin violencia, coordinado por la Lic. en Psicología Mariana Buono