Revista LIBRA
Carta de ciudadanía
por la Dra. Elena HIGHTON de NOLASCO

E1 sistema legal en su faz judicial busca solucionar los problemas concretos de las personas que se encuentran involucradas en un litigio. Lo hace teniendo en mira un objetivo abstracto: "descubrir la verdad".

La búsqueda de la verdad dentro del Sistema Judicial requiere tiempo y dinero

El Juez queda colocado como un espectador al que, mediante la prueba adecuada, se trata de ubicar en la situación existente al momento en que acaecieron los hechos del juicio. ¿Cómo es posible esa traslación, si el hecho es por naturaleza algo tan inaprehensible, puntual y fugaz, que desaparece, acabándose?

Todo hecho impresiona la realidad circundante y deja como resultado lo que vulgarmente se denomina rastro, por lo que la percepción del hecho origina un cambio o alteración en muchas de las cosas que lo rodean y, por lo tanto, si bien el juez no ve la antigua realidad, ve sus huellas, es decir las marcas que ha dejado el fenómeno. Los instrumentos probatorios están dados por las señales dejadas por una determinada realidad histórica que se intenta acerca al Juez mediante los hombres o las cosas que constituyen prueba de lo antes acontecido.

Y lo cierto es que con esta labor de averiguar la verdad, no siempre se soluciona el problema, menos aún en forma rápida o económica como le es 1 común de la gente para necesario a poder dejar el conflicto atrás y así continuar con su vida normal. Con mayor razón si el litigio es con alguien a quien debe continuar viendo o con quien deben seguir manteniendo alguna relación, como ocurre con clientes, vecinos, familiares, etc.

La mediación constituye un esfuerzo estructurado para facilitar la comunicación entre los contrarios, estimulando una actitud de apertura mental para descubrir la visión productiva del conflicto.

Aún la persona mejor dotada requiere entrenamiento para ejercer como mediador.

Una cualidad importante de la mediación es que la relación entre las partes debe plantearse sobre la base de la cooperación, de un aflojamiento de la tensión, de un enfoque de futuro.

El Mediador no se improvisa.

El mediador tiene que haber desarrollado las habilidades indispensables para su nueva profesión. El mediador no se improvisa. Aún quien tenga las mejores aptitudes y habilidades naturales para la comunicación, el acercamiento entre las personas y la negociación, requiere además de un entrenamiento para su ejercicio.

La mediación requiere un ambiente adecuado. El mobiliario debe respaldar la intención pacificadora y el mediador debe hacer uso flexible y adecuado del espacio.

Si se arriba a un acuerdo, el mediador debe estar en condiciones de reducirlo a cláusulas escritas, de modo tal que - de ser necesario - pueda ejecutarse con posterioridad. Como el acuerdo ha sido mutuo y voluntario, según lo indica la experiencia de otros países, los contendientes cumplen lo autoimpuesto espontáneamente con mucha mayor frecuencia que en los casos en que la cuestión ha sido decidida por medio de sentencia final en un juicio.

Primeros movimientos.

Por resolución Nº 297/91 del Ministerio de Justicia de la Nación se creó la Comisión de Mediación y el criterio unánime fue que la mediación ofrece indudables ventajas como método alternativo para encausar las controversias y ayudar a descongestionar los tribunales.

Si bien el objeto central de la Comisión fue elaborar un anteproyecto de ley de mediación, entendimos necesario completar la tarea con otros cursos de acción, para dotar a la institución de mayor eficacia.

De poco serviría la legislación si paralelamente no fuera acompañada de un vasto programa, con una doble finalidad: insertar en la conciencia social las ventajas que este método representa, y contar con un plantel de mediadores sólidamente entrenados para llevar a cabo la tarea.

El Plan Nacional de Mediación.

La Comisión designada por el Ministerio de Justicia llegó así a la confección de un Programa Nacional de Mediación que comprende los siguientes aspectos:

1. Elaboración de un anteproyecto de ley o decreto mediante el cual se establece la mediación en los conflictos jurisdiccionales y no jurisdiccionales, con carácter voluntario en la generalidad de los casos y obligatoria para ciertos supuestos, en una experiencia piloto que se llevará a cabo en los tribunales de primera instancia que se designen. Se crea además un Cuerpo de Mediadores habilitados para ejercer sus funciones ante el Poder Judicial de la Nación, que deberán contar con títulos adecuados y cumplir con los requisitos de capacitación respectivos.

2. Creación de una Escuela de Mediadores, cuyo objetivo es capacitar y entrenar mediadores, teniendo en cuenta las particularidades propias de la mediación patrimonial y la familiar. Contará con dos niveles de capacitación, uno general dirigido a cualquier profesional y otro especializado para abogados que actuarán conectados con el Poder Judicial de la Nación. Concluido el entrenamiento, el Ministerio de Justicia contará con un equipo de mediadores habilitados para ejercer en el Poder Judicial de la Nación, comenzando con los Juzgados Pilotos. La escuela brindará además educación continua.

3. Convenios con organismos públicos y privados, a fin de divulgar esta técnica para resolver disputas, contar con un futuro plantel adecuado en su formación técnica e implementar programas de mediación en la órbita de sus respectivas competencias.

Hay que introducir en la conciencia social las ventajas que ofrece la mediación como método de resolución de conflictos

Recepción de la figura en otros ámbitos.

El tema fue objeto de una ponencia presentada conjuntamente por la suscripta y los Dres. Gladys Stella Álvarez y Luis Mauricio Gaibrois en las IX Jornadas Científicas de la Magistratura celebradas en la Provincia de Neuquen en abril de 1.992. Se trató en la comisión dedicada a la justicia Civil y Comercial, suscitando gran interés, tras lo cual obtuvo despacho favorable para ser incluida la figura en las recomendaciones.

Asimismo la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires ha considerado importante el tema de la solución alternativa de conflictos en general y de la mediación en particular, de modo que se incluyó la mediación en diversos proyectos y cursos que ya han comenzado a dictarse.

Se trata pues de introducir gradualmente en la conciencia social las ventajas que este método representa para superar los conflictos.

En este momento estamos a la espera de que las autoridades aprueben el plan y dicten las normas jurídicas y las pautas éticas necesarias para implementarlo. Pero como la realidad supera muchas veces al derecho, por lo menos a la ley escrita, es indudable que, sea como sea, la mediación sigue su curso para tomar pronta carta de ciudadanía como método alternativo no adversarias de resolución de conflictos en la Argentina. Esperemos que lo haga en forma ordenada, de acuerdo a standards internacionales, y no en forma caótica e improvisada.