Revista LIBRA
En los zapatos del otro

Una de las cualidades que debe desarrollar un buen mediador es la empatía, que bien, puede entenderse como "sentir con. . . ", y que refleja la actitud de ponerse en el lugar del otro. LIBRA pone en práctica ese principio e imagina las preguntas que los lectores querrían formular sobre la MEDIACION. Por primera vez, pues, una entrevista “empática” a la Dra. Gladys Stella Álvarez.

¿Cómo surge la MEDIACION?

Es tan antigua como el conflicto, nació junto con la vida del hombre en sociedad. Lo que sucede es que hace algunas décadas apareció una nueva idea sobre la MEDIACION que implica principios técnicos, conocimientos y habilidades del mediador, y normas éticas para su ejercicio.

Vayamos al pasado...

El ejemplo clásico es el de Abraham Lincoln quien, siendo abogado, dijo a sus colegas que desalentaran los litigios y advirtieran a los litigantes que el ganador formal es muchas veces el verdadero perdedor en gastos, honorarios y pérdidas de tiempo. Esto era en 1850, y se instaba a los abogados a transformarse en hacedores de paz, "pace-makers ".

En el mundo hispano americano existe una línea histórica de resolución alternativa de conflictos. Como primer ejemplo puedo citarle una de las más antiguas y sólidas instituciones populares: el "Tribunal de las Aguas" de Valencia, España, que desde 1.239 media entre los campesinos para regular el tipo de conflicto más importante y constante en aquella región, el uso del agua. Es una entidad que sale de la vida concreta. Aún hoy, los días jueves, se puede presenciar su funcionamiento y comprobar que está constituido por personas del pueblo respetadas por todos.

Dentro de América Latina, en Oaxaca, México, hay instituciones que regulan el conflicto popular y que son una afortunada combinación de procesos y culturas indígenas y castellanas. La idea zapoteca de "Balance" tiene un sentido muy especial: no es el "ojo por ojo" sino la búsqueda de lo que restablece el equilibrio entre las relaciones interpersonales.

¿Y qué ocurre en la actualidad?

En los años setenta, como un esfuerzo innovador para aliviar el sistema sobredimensionado de Cortes, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos condujo un experimento en 3 ciudades americanas: Atlanta, Kansas y Los Angeles. El objetivo consistía en responder a la pregunta de si las controversias que involucran a ciudadanos comunes podían ser resueltas con éxito a través de la mediación como una solución alternativa al litigio tradicional.

En 1.980 el Congreso, encontrando - cito textualmente la resolución- "que la inadecuación de los mecanismos de solución de controversias en los Estados Unidos es contrario al bienestar general de la gente", y comprobado el éxito del experimento, hizo extensiva el Acta de Resolución de Controversias a más comunidades, estableciendo centros de mediación en todo el país. El Presidente Carter firmó el proyecto de ley el 12 de febrero, el día del cumpleaños de Lincoln.

Siguiendo con los ejemplos, le diré que en las culturas orientales la mediación es desde hace tiempo el método preferido para resolver controversias. En Japón tiene una rica historia, y en China, unos 800.000 paneles de mediación operan en niveles locales y regionales, con más de un millón de personas entrenadas como mediadores.

¿Cómo es una mediación?

En principio es necesario distinguir entre mediación y arbitraje. De los dos conceptos, el de arbitraje es más conocido y se ha venido usando para resolver controversias laborales y comerciales. En él, una tercera parte llamada Arbitro conduce una audiencia entre los disputantes y luego actuando como juez, llega a una solución legal y obligatoria.

En cambio, en la Mediación el mediador no actúa como juez ni tiene autoridad para imponer una decisión. Simplemente conduce una audiencia cara a cara y utilizando técnicas especiales para escuchar, cuestionar, negociar y crear opiniones, ayuda a las partes a alcanzar su propia solución. En realidad el mediador actúa como un catalizador, son su destreza personal y su entrenamiento los que le permiten actuar sobre ambas partes ayudándolas a resolver la disputa, de una manera en que ambas "ganen" o consigan algo que quieren. El procedimiento probatorio y otros mecanismos formales, no se usan normalmente en mediación, pero el acuerdo alcanzado puede ser legalmente obligatorio si se plasma en forma de contrato.

Además de la Mediación, el Arbitraje y el Litigio, existen otras formas de tratar situaciones de conflicto como son la negociación y la conciliación que, en alguna medida, forman parte del proceso de mediación.

Como usted puede apreciar, el mediador debe tener un caudal de conocimientos y destrezas específicas para asistir en la Audiencia de Mediación. Su rol es sumamente creativo y, desde luego, no cualquier persona puede desempeñarse en esta función, dado que como condición primordial se requiere que no tenga una mentalidad litigiosa. Pero creo que este tema de las cualidades de un buen mediador requeriría otra entrevista.

¿Cuál es el objetivo de la mediación?

La Fundación LIBRA entiende que por vía de la mediación se logran dos objetivos fundamentales para nuestra sociedad. El primero, un cambio de mentalidad tanto en los ciudadanos como en los abogados: de una cultura del litigio, es necesario pasar a una cultura de la pacificación. Esto nos lleva al segundo objetivo: descomprimir los Tribunales sobrecargados de juicios y concentrar la tarea de los Jueces sólo en aquellos asuntos que no han podido ser resueltos por otros medios o que por su naturaleza, deban ser tratado, en esa instancia.

Usted habla de un cambio de cultura. ¿Cómo se empieza?

La transformación no es fácil. Para que ocurra, deben están involucrados todos los sectores de la sociedad, empezando por las escuelas; es necesario implementar en ellas programas de mediación. Los propios alumnos deben ser mediadores de los conflictos que surgen entre sus compañeros. Desde 1.962, en EE.UU. se realizan programas de este tipo en las escuelas primarias, medias y terciarias, estatales o privadas, con resultados sorprendentes. Sabemos que esto se puede realizar en la Argentina. Más aún, la sociedad lo requiere.

¿Quiénes serían los beneficiarlos del cambio?

Todos. Aquí ganamos todos. Es un punto de ENCUENTRO. Los Tribunales, porque verían disminuido el caudal de litigios; los abogados y profesionales en general, porque se abre con la mediación un nuevo campo laboral; los ciudadanos, porque ejercerán su propio PODER para resolver las situaciones de conflicto en que se encuentren, y los alumnos, porque ejercitarán una forma DEMOCRATICA de comportamiento que eleva los niveles ETICOS de la sociedad.

Las Dras. Gladys S. ALVAREZ y Elena Inés HIGHTON de NOLASCO son integrantes del Consejo Honorario de la Fundación LIBRA