Revista LIBRA
La mediación comunitaria y sus particularidades
por la Dra. María Fernanda Strático

El Servicio comunitario de Mediación fue Inaugurado hace dos años, fruto del convenio celebrado entre la Fundación LIBRA y el Obispado de Morón. La autora nos cuenta su experiencia en este tipo de mediaciones y aporta las características básicas de cómo desempeñarse en ellas. El servicio que se presta es gratuito y se atienden temas comunitarios, ambientales, vecinales e inclusive recepta causas derivadas de Juzgados o Defensorías Oficiales.

I.-Introducción

Dentro de las diferentes formas de mediación, la mediación comunitaria tiene rasgos distintivos, sobre todo si se la compara con la mediación prejudicial establecida por la ley 24.573. Intentaré en el presente delinear algunas características, extraídas de la práctica, con el fin de reflexionar acerca de sus alcances.

II.- La mediación de la ley y la mediación comunitaria

A) Si bien la voluntariedad es una característica del procedimiento de mediación, en el sentido de que no hay obligación de llegar a un acuerdo y cualquiera de las partes podrá permanecer una vez iniciado el procedimiento mientras éste resulte útil; es en la mediación comunitaria donde la voluntariedad encuentra su máxima expresión, por cuanto ni la comparecencia ni la forma de notificación están sujetas a formalidad alguna.

B) Asimismo, la exigencia de asistencia letrada normada en el artículo 11 de la ley no se da en la mediación comunitaria, en la cual es frecuente que las partes concurran sin abogado.

III.- Las características socioculturales de las partes

A) Las partes provienen de un bajo nivel sociocultural, lo cual implica que pueden adolecer de falta de instrucción, con una perspectiva diferente respecto de los aspectos económicos de los conflictos que protagonizan. Es frecuente, en asuntos familiares, llegar a acuerdos alimentarios en especie (carne, huevos, leche, fruta, etc.), o que los mismos queden pendientes de instrumentación adecuada ante la falta de recursos (loteos donde hubo error en las mensuras de los terrenos, y se hicieron construcciones que invadieron total o parcialmente lotes ajenos). Aunque se llegó a un acuerdo, la solución jurídica quedó pendiente por falta de dinero. También la falta de trabajo o protección social determina la naturaleza de los acuerdos. ( P. ej. la remuneración obtenida en un día de trabajo no alcanzaba para que una madre compensara el dejar de amamantar a su hijo.).

B) Es sabido que las personas poseen diferentes creencias y valores, y un mediador no tiene por qué compartir los de las partes para operar adecuadamente. Sin embargo, en la mediación comunitaria es donde se observan notables divergencias valorativas.

IV- Rol del mediador

Lo expresado en los puntos anteriores permite mostrar algunas de las particularidades salientes de la mediación comunitaria.

A) Ante el pedido de mediación formulado por la parte solicitante, es frecuente que el mediador convoque a la otra por carta, sin que su envío deba tener una forma determinada. Sólo es posible hacerlo de otro modo si el convocado tiene teléfono, lo cual no es la regla, recurriéndose entonces a vecinos, parientes, compañeros de trabajo, etc.

B) Cuando las partes concurren sin asistencia letrada, hecho bastante frecuente, se puede dar la situación de que no comprendan las implicancias legales del caso. Aquí al mediador se le presenta el problema de desempeñar su rol sin desnaturalizar su función, aun más si es abogado. Toma en cuenta la dificultad, que obedece a los factores socioeconómicos ya referidos, de las partes para obtener asistencia legal efectiva, siendo muchas veces proporcionada por la Defensoría de turno, o el Patrocinio Jurídico Gratuito del Colegio de Abogados del lugar. Ello hace necesario mantener una fluida comunicación entre el servicio y dichas instituciones.

C) La falta de instrucción ya citada, sumada a prácticas paternalistas de larga data, no han ayudado a fomentar la existencia de una cultura de la auto composición de los conflictos. A menudo las mismas partes solicitan insistentemente del mediador la solución del problema, cuando se ha logrado un clima de confianza con él, quien deberá recordarles que su función no es proporcionarles asistencia social ni de impartir justicia.

D) Respecto de las diferencias valorativas, el mediador cuidará más que nunca no distorsionar con sus creencias o valores la forma de interpretar la realidad que tienen las partes, ni tampoco supondrá que, tratándose de personas con un menor grado de instrucción, se encuentra habilitado para saber qué les conviene más o mejor.

Dra. María Fernanda Strático
Mediadora de LIBRA. Abogada
Jefa del Servicio de Mediación del Obispado de Morón